domingo, 13 de noviembre de 2011

Malabares semánticos y delicias melódicas

Parada de autobús, tarde demasiado tarde espero al último.
Me siento. Hay otra persona a mi lado, no le presto atención, no me interesa. O eso parece.
-Perdone, le parecerá muy típico pero, ¿tiene fuego?
Ahora si le miro, le como con la mirada a la vez que sonrio.
-No, no fumo.
-Una pena... En realidad me esta haciendo un favor, ¿no? Un cigarrillo menos.
-Imagino.
No se lo esperaba, me encanta. Rebusco en mi bolso. Noto como me mira. Me muerdo el labio, dejo de buscar y levanto la mirada. Ha girado la cabeza rápido. Qué pena. Le miro mientras hago una mueca, sin perder la sensualidad.
-Veo que es usted un cobarde, iré a buscar fuego a otro sitio. -digo mientras me levanto. Qué pena.
Ha levantado la cabeza. Parece que ha reaccionado. Se levanta veloz, como si algún resorte se hubiese activado dentro de él.
Divertido me mira y me empuja contra la pared. Me sujeta las muñecas cerca de la cara. Hago ver que estoy asustada, que no me lo esperaba. Pero era demasiado predecible, son demasiado predecibles.
Lo noto respirar cerca, cada vez mas, sonríe.
Justo llega el autobús.
-¿No esperaba al autobús?-susurro divertida.
-No, y usted?
-¿Yo? Yo le esperaba a usted.

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