miércoles, 21 de noviembre de 2012

Tuvo que ser la lluvia

-Continúe andando, señorita, no pienso hacerle nada que le perjudique. Pero debe escucharme. No tenga miedo, por favor, le guiaré sin ningún problema, sólo quiero que escuche. Pienso hacerle feliz durante la mayor parte del tiempo posible. Le susurraré al odído que la quiero y le acariciaré el pelo. Le invitaré a restaurantes caros y le regalaré perlas, ¿no me cree? ¿se atreve a reirse? ¿Por qué corre, señorita? Si no me escucha tendré que tratarla mal y tirarle del pelo para que pare. No pido mucho, tan sólo escúcheme.
Yo la he escuchado tanto tiempo... sé como se mueven tus labios en cada sílaba, con cada consonante. Sólo escúcheme. Ya le dije que la trataría mal si no lo hace. Sepa que es por su bien. Yo le amo y voy a estar siempre con vos, de hecho llevamos mucho tiempo juntos. Yo sé que me amará, por que sé perfectamente que necesita. Dices jamás, pero sé que me lo agradecerás.
Te traigo besos de kloroformo y caricias suaves, ¿ves cómo estás más tranquila? Tienes las mejillas tan suaves como imaginaba. No sabes la de veces que he inventado tu tacto.

Llevaba tanto tiempo esperando por ti. Te tengo y te quiero, ¿qué más puedo desear?
Siempre te he querido corriendo por mis pasillos. Ahora que te tengo disuelta en el café y te bebo todas las mañanas... llevarte colgando del cuello, siempre, pegada a mi pecho... ¿No es lo que siempre hemos querido?
Espero que cuando despierte me ame como yo lo hago.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada