domingo, 8 de enero de 2012

Pieces.

Corriendo, saltando charcos, recogiendose el vestido con las manos, un esfuerzo absurdo, ya que seguía mojandose las faldas.
Llegó sudada , despeinada y llena de barro.
Entre risas de superioridad, la acercó tirándole de los rizos hacía arriba para levantarle la cara.
-Quiero que veas como me rio.
No dijo nada, calló y observo.
-¿Eres como las jirafas de los zoos? ¿Tengo que observarte como a una de ellas?
Le soltó el pelo y la miró seriamente.
-No mereces la pena, no merece la pena que me moje los zapatos por venir a escuchar tu sobervia. Continuó decidida.- No me encuentro con fuerezas de seguir con esto, sigues tú solo. Solo, ¿oyes?
-Te oigo, chillas cuando enfadas. Una última cosa, de todas formas, es tu venganza, tú me metiste y tú debes sacarme.
Como otras veces había visto ante él, levantó el brazo, lo recogrrió con la mirada, lo disfrutó, su manga manchada y su muñeca fina, las disfrutó.
Disfrutó de como había conseguido sujetar con frimeza esa pistola, después de tantas veces.
Disfrutó de su mirada oscura fría, hundida en lágrimas.
Cerró los ojos y esperó.
-Debes dejar de jugar con la sangre de otros.-susurró despacio, masticando cada palabra.
-Tú de ordenarme.

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